Memoria y migración interna

La Hospedaria de los brasileños en el Museo de la Inmigración

Una clave para reconocer a los migrantes internos, la acogida y el trabajo en la antigua Hospedaria do Brás

Quien visita el Museo de la Inmigración puede asociar fácilmente la antigua Hospedaria do Brás únicamente con la llegada de extranjeros. Sin embargo, sus registros cambian esa perspectiva: la mayoría de las personas alojadas allí nació en Brasil. Para percibir esta historia durante la visita, conviene observar el edificio como una estructura de acogida, circulación, trabajo y asistencia, y relacionar sus espacios con trayectorias procedentes de Minas Gerais, del Nordeste y de otras partes del país.

Ventilador de mesa antiguo con cinco aspas metálicas y cable eléctrico sobre una superficie clara
Un objeto cotidiano invita a pensar en las condiciones materiales de los espacios vinculados con la antigua Hospedaria.

Empieza por la mayoría que casi no aparece

La exposición virtual “Brasileiros na Hospedaria” informa que, desde finales del siglo XIX hasta el cierre de las actividades en la década de 1970, la institución recibió a brasileños en condiciones muy diferentes. Había migrantes, pero también alumnos, personas desalojadas o desamparadas, enfermos, profesores y presos políticos.

Esta variedad evita una interpretación estrecha de la palabra “hospedaria”. El edificio no fue solamente una escala entre un viaje internacional y un empleo. En distintos momentos, formó parte de políticas de mano de obra, salud, albergue y asistencia social. Por eso, la pregunta más productiva para llevar a la visita no es solo “¿de qué país vinieron?”, sino “¿por qué llegaron aquí estas personas y qué atención o destino recibieron?”.

Fachada clara del Museo de la Inmigración, con arcos, jardín y un grupo de visitantes ante la entrada
La fachada y el jardín sitúan la visita en el edificio de la antigua Hospedaria do Brás.

Lee las cifras como un cambio de escala

Una investigación del Museo estima que por lo menos la mitad de los más de 3,5 millones de atendidos durante los 91 años de funcionamiento tenía nacionalidad brasileña. Bahia, Minas Gerais, Pernambuco, Alagoas y Ceará figuran entre los orígenes más significativos. Entre 1935 y 1939, los brasileños representaron el 96,3 % de los 285.304 trabajadores que ingresaron en la Hospedaria: 130.063 procedían de Bahia y 68.131 de Minas Gerais.

Según el estudio sobre las historias invisibilizadas de las migraciones internas, este predominio estuvo relacionado con un giro político. El subsidio a la inmigración internacional terminó en 1927; posteriormente, el gobierno paulista incentivó la llegada de trabajadores de otros estados. En 1939 creó la Inspección de Trabajadores Migrantes, encargada de recoger, encaminar e introducir a esos trabajadores.

Las cifras no deben convertir miles de trayectorias en una masa indistinta. Sirven para corregir la escala del relato: la migración interna no fue un episodio lateral en la historia de la Hospedaria.

Utiliza el edificio como mapa de una llegada

La Hospedaria era un complejo, no solo el edificio principal. Se construyó para recibir, acoger y encaminar trabajadores hacia puestos en el estado. La comparación oficial de los espacios de ayer y hoy permite reconstruir una secuencia: llegada por ferrocarril o por estaciones cercanas, recepción y desinfección del equipaje, registro, descanso, alimentación y búsqueda de empleo.

Al observar la fachada, fíjate en que la reforma de 1936 recubrió los ladrillos a la vista, sustituyó las galerías abiertas por arcos y jardineras y agregó la fuente con rampas laterales. Después, piensa en términos funcionales: las oficinas controlaban entradas y salidas; la agencia de trabajo acercaba a trabajadores y contratantes; los dormitorios utilizaron esteras, camas y literas en diferentes épocas.

La antigua estación exclusiva también amplía esta lectura. Algunas personas desembarcaban en Brás o en la estación Roosevelt y caminaban acompañadas por empleados. Más tarde, camiones, autobuses y vehículos conocidos como paus de arara ganaron importancia. Son indicios materiales de la diversidad de rutas hacia São Paulo.

Contrasta los espacios y los objetos con una voz

La historia oral devuelve las diferencias personales al recorrido institucional. Maria Rita Sodré, migrante de Minas Gerais entrevistada por el Museo, llegó alrededor de 1950, con siete u ocho años, junto a sus padres y siete hermanos. La familia viajó en tren, pasó por la estación de Brás y permaneció más de un mes porque una hermana estaba enferma. Sus recuerdos incluyen literas, baños, comedor, patio y atención médica.

El exempleado Ari Dotti, que trabajó en la institución de 1974 a 1980, describió otra etapa: las familias brasileñas recibían descanso, alimentación y orientación para buscar trabajo o parientes. El contraste entre el recuerdo infantil y el relato administrativo muestra por qué ningún objeto habla por sí solo. El artículo sobre el proyecto “Hospedaria de Histórias” también advierte que muchos documentos de los últimos años de funcionamiento todavía no se habían digitalizado cuando se publicó la investigación.

Durante la visita, relaciona cada espacio con acciones concretas —esperar, bañarse, comer, descansar, recibir cuidados o buscar trabajo— sin tratar una experiencia individual como si representara a todas las demás.

Observa cómo la exposición actualiza el relato

La exposición de larga duración “Migrar – Histórias Compartilhadas Sobre Nós” incluye un módulo dedicado a las migraciones internas, con fotografías, textos, testimonios, periódicos y una instalación de cordeles. Otros módulos abordan los viajes, los desplazamientos negros e indígenas y la diáspora brasileña.

En la instalación inspirada en las camas de la Hospedaria, el público puede recostarse y escuchar relatos y memorias de migrantes. En vez de buscar una narración lineal, compara lenguajes: ¿qué revela un mapa sobre las rutas, qué registra un periódico sobre su época y qué añade una voz sobre el miedo, la expectativa o la pertenencia? Esta comparación permite reconocer tanto la escala colectiva como la singularidad de los desplazamientos.

Planifica la visita con información actualizada

El Museo de la Inmigración se encuentra en Rua Visconde de Parnaíba, 1.316, Mooca, São Paulo. La estación de metro más cercana es Bresser-Mooca; la indicación oficial es tomar la salida de la derecha y seguir en línea recta por Rua Visconde de Parnaíba hasta el número 1.316.

Los horarios, entradas, gratuidades, recursos de accesibilidad y actividades pueden cambiar. Antes de salir, consulta la página oficial Visite el Museo. Allí también figuran las normas sobre fotografías, visitas espontáneas y grupos. Como preparación, la muestra virtual sobre los brasileños es una lectura valiosa: permite llegar al edificio sabiendo que la historia de la Hospedaria también es, de manera decisiva, una historia de las migraciones dentro de Brasil.

Continúa el recorrido por la cultura de São Paulo

Después de explorar estas capas de la memoria migrante, incluye Becoartes en tu itinerario cultural por la ciudad, en Rua Gonçalo Afonso, 99, Vila Madalena.

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