Música y derechos de autor

Regalías del K-pop: por qué cada stream no tiene valor fijo

El pago pasa por derechos, titulares y contratos antes de llegar a intérpretes y compositores.

No, un stream de K-pop no paga una cantidad universal directamente al artista. En Estados Unidos, una reproducción puede generar ingresos vinculados a derechos diferentes, y el dinero sigue rutas distintas antes de llegar a sellos, distribuidoras, compositores, editoriales o intérpretes. Por eso, multiplicar el total de streams por una supuesta “tarifa por reproducción” no revela cuánto recibió un integrante o un grupo.

Gran fila de fans en el aparcamiento de un estadio, con vallas y carpas
Fans esperan para comprar productos de la gira Permission to Dance On Stage de BTS en Los Ángeles, en noviembre de 2021.

La plataforma no deposita una cantidad fija al artista

Spotify afirma que no remunera a los artistas con una tarifa fija por reproducción. Primero calcula los ingresos netos procedentes de suscripciones Premium y publicidad, tras descontar cantidades que recauda pero no conserva, como impuestos y costes de procesamiento de pagos y facturación.

La parte de cada titular se determina mediante el *streamshare*: la proporción de las reproducciones totales de un mes correspondiente a música que ese titular posee o controla. El resultado depende, por tanto, del conjunto de ingresos y escuchas del periodo, no de una tabla universal aplicable a cualquier canción, país o cuenta.

Spotify también indica que las reproducciones elegibles pueden generar regalías tanto en cuentas Premium como en el servicio con anuncios. Eso no hace que ambos contextos sean económicamente idénticos: la fuente de ingresos y los acuerdos implicados siguen siendo relevantes.

Las cuatro integrantes de Blackpink posan juntas bajo luces azules en el escenario
Blackpink actúa durante la Born Pink World Tour en Los Ángeles, en noviembre de 2022.

Una canción contiene grabación y composición

Para entender el recorrido hay que separar dos activos. La grabación, también llamada fonograma o máster, es la interpretación registrada que escucha el público. La composición es la obra musical escrita, junto con sus autores y titulares editoriales.

Según Spotify, las regalías de grabación se pagan a los titulares mediante el licenciante que entregó la música, normalmente un sello o una distribuidora. Las regalías editoriales corresponden a los compositores o propietarios de la composición y circulan por canales como editoriales, entidades de gestión y agencias de derechos mecánicos, según el territorio.

Por tanto, no se debe considerar automáticamente que una idol que interpreta una canción es dueña de la grabación o autora de la composición. Puede ejercer varias funciones, pero las fuentes revisadas no permiten presuponer créditos, propiedad o porcentajes de ningún artista concreto.

El dinero pasa por contratos que el público no ve

Después de pagar al titular según su participación en las reproducciones, la plataforma no decide por sí sola cuánto recibe cada persona. Sellos, distribuidoras, editoriales y entidades de gestión transfieren cantidades conforme a acuerdos individuales. Spotify declara que no conoce esos contratos y que, por ello, no puede explicar el importe recibido por un artista en un mes determinado.

Esta diferencia es esencial al interpretar cifras difundidas por fandoms. Un millón de streams mide actividad de audiencia, pero no demuestra por sí solo los ingresos personales del grupo. Un cálculo responsable tendría que identificar al menos el servicio, territorio, periodo, clase de derecho, titulares y contratos aplicables, datos que normalmente no aparecen en una captura del contador.

El portal Loud & Clear ofrece información sobre pagos y sobre la economía global del streaming. Sin embargo, sus cifras describen regalías generadas para titulares y no deben leerse automáticamente como ingresos netos del intérprete.

En EE. UU., The MLC gestiona una parte específica

La Music Modernization Act estableció un sistema de licencia general para obras musicales usadas en descargas y streams interactivos. La Oficina de Copyright de Estados Unidos designó a Mechanical Licensing Collective, o The MLC, para recaudar y distribuir las regalías mecánicas incluidas en ese sistema.

En el proceso descrito por The MLC, los servicios digitales envían cada mes datos de uso y regalías. La entidad vincula los streams y descargas declarados con las canciones registradas, calcula el importe debido y distribuye regalías mensualmente a sus miembros. Autores y editoriales necesitan mantener correctamente registrados sus catálogos y reclamaciones para cobrar por este mecanismo.

The MLC subraya que solo administra regalías mecánicas de audio digital relativas a obras musicales. No sustituye a las entidades de derechos de ejecución ni a SoundExchange. Por tanto, tampoco existe una única transferencia que pueda llamarse “la regalía estadounidense”.

SoundExchange es otra ruta, no un sinónimo de todo streaming

SoundExchange administra regalías de ejecución digital para grabaciones sonoras bajo la licencia estadounidense de la Section 114. Sus materiales mencionan servicios como SiriusXM, Pandora e iHeartRadio y ofrecen herramientas para que creadores y titulares reclamen grabaciones, sigan sus catálogos y revisen pagos.

La Oficina de Copyright también explica que la legislación permite que productores, mezcladores e ingenieros reciban determinadas regalías recaudadas por SoundExchange mediante una *letter of direction*. Es otra razón para no extender el circuito de una modalidad a todos los servicios y usos musicales.

Lo que una métrica de fandom sí permite concluir

Los conteos públicos ayudan a observar alcance, escucha repetida y movilización de fans. También pueden elevar la participación de un catálogo dentro del sistema de una plataforma. Su límite aparece cuando se intenta convertir esa atención directamente en los ingresos de una persona.

Ante una estimación, comprueba si separa grabación y composición, identifica el mercado estadounidense y especifica la plataforma y el tipo de uso analizados. Averigua si la cifra representa el pago al titular o la transferencia posterior al artista. Si faltan esas respuestas, considérala una aproximación incompleta, no una nómina.

Escuchar música mediante servicios con licencia puede contribuir a generar regalías, pero el beneficiario final y su parte dependen de la titularidad, el registro y los contratos. Consulta siempre los enlaces oficiales de las entidades para conocer las reglas, los requisitos y los procedimientos vigentes.

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