Cine y clima

The Day After Tomorrow: dónde termina la ciencia de la AMOC

La circulación atlántica puede debilitarse y causar efectos graves, pero Nueva York no se congelaría en pocos días.

*The Day After Tomorrow* parte de un mecanismo climático real, pero convierte un riesgo que se desarrollaría durante décadas o más en una catástrofe de pocos días. La Circulación Meridional de Retorno del Atlántico, conocida por las siglas AMOC, realmente transporta calor y puede debilitarse. Un colapso tendría consecuencias regionales profundas. La película, sin embargo, inventa la velocidad, la tormenta hemisférica y la congelación casi instantánea de Nueva York.

La respuesta breve es clara: la AMOC merece atención, pero el largometraje no es una predicción. Para separar ciencia y espectáculo, conviene dividir su premisa en tres categorías: real, exagerada y todavía incierta.

Jake Gyllenhaal con abrigo oscuro, mirando hacia abajo ante un fondo rojo desenfocado
Jake Gyllenhaal durante la apertura del Festival Internacional de Cine de Berlín en 2012.

Real: la circulación atlántica transporta calor

La AMOC no es una corriente única ni un interruptor aislado. Según la NOAA, forma parte de un sistema de corrientes que lleva agua cálida hacia el norte y agua fría hacia el sur, tanto en la superficie como en las profundidades del Atlántico. La temperatura y la salinidad modifican la densidad del agua y ayudan a impulsar esa circulación.

En una explicación simplificada, el agua superficial cálida avanza hacia latitudes altas, se enfría y aumenta su densidad. Una parte se hunde y vuelve al sur en profundidad; después, el agua regresa a la superficie mediante afloramiento. El recorrido es lento: la NOAA calcula que una parcela de agua tarda unos mil años en completar su viaje por la denominada cinta transportadora oceánica global.

La película acierta al relacionar cambios de circulación con la distribución del calor. También parte de una idea físicamente relevante cuando vincula la incorporación de agua dulce al Atlántico Norte con cambios de densidad. El problema empieza al convertir esa base en una reacción casi inmediata.

Jake Gyllenhaal con traje oscuro, barba y gafas de sol entre varias personas en un acto al aire libre
Jake Gyllenhaal en el Festival Internacional de Cine de Toronto de 2017 durante la promoción de Stronger.

Real: una AMOC más débil supondría riesgos graves

No sería necesaria una nueva edad de hielo para que el debilitamiento resultara peligroso. La NOAA señala que existen indicios de debilitamiento durante el último siglo, aunque sigue sin estar claro si la circulación continuará frenándose o llegará a detenerse por completo. La institución relaciona una desaceleración sostenida con efectos climáticos de gran alcance, como desplazamientos de las franjas de lluvia y subida del nivel del mar en la costa este de Estados Unidos.

Un análisis publicado en PLOS Climate en 2025 sostiene que una versión científicamente actualizada de la película tendría que abandonar la catástrofe aislada. Un colapso interactuaría con el calentamiento causado por los gases de efecto invernadero, otros componentes del sistema terrestre y vulnerabilidades sociales ya existentes.

Eso cambia el foco. En vez de una semana huyendo de tormentas, un escenario realista seguiría transformaciones persistentes en temperaturas, lluvias, fenómenos extremos y capacidad de adaptación. Sería menos instantáneo, pero no necesariamente menos grave.

Dennis Quaid sonrí con camisa y chaqueta negras ante un panel blanco de evento
Dennis Quaid en la alfombra roja de los Big Screen Achievement Awards durante CinemaCon 2024.

Exagerado: el océano no cambia en unos días

La mayor licencia dramática es la escala temporal. La Woods Hole Oceanographic Institution explica que un cambio de circulación capaz de generar una respuesta climática tardaría, como mínimo, décadas, no semanas. El enorme volumen del océano y su lento intercambio de calor impiden la transformación mostrada en pantalla.

En el lenguaje climático, “abrupto” no significa necesariamente repentino a escala humana. Una transición que ocurre durante una década puede ser abrupta en términos geológicos. PLOS Climate también sitúa los cambios profundos de la AMOC en escalas de varias décadas a varios siglos y recuerda que el evento Younger Dryas, que sirvió de referencia al argumento, duró aproximadamente 1.300 años.

Por eso, el personaje tiene razón al advertir que todo sucede “demasiado rápido”, pero el guion comprime los procesos oceánicos para crear urgencia cinematográfica. Estas fuentes no ofrecen fundamento para que la AMOC se detenga y congele una gran ciudad de un día para otro.

Inventado: supertormenta, frío instantáneo y tsunami

La gigantesca tormenta ártica tampoco se ajusta a la física descrita por Woods Hole. Los huracanes obtienen energía de aguas oceánicas cálidas y húmedas, pierden fuerza sobre tierra o en condiciones frías y no podrían formarse en el Ártico ni cubrir todo el hemisferio norte. El aire extremadamente frío que desciende y congela personas en segundos es otra invención dramática.

La inundación de Manhattan mezcla fenómenos distintos. Una marejada ciclónica suele elevar el agua durante varias horas; no llega como la pared única que presenta la película. Una ola con ese aspecto se parece más a un tsunami, asociado normalmente con un terremoto o un deslizamiento submarino. La dirección del viento de una tormenta procedente del norte tampoco favorecería la entrada de agua en Manhattan tal como se representa.

Estos excesos no eliminan el problema climático central. Solo indican que las escenas más recordadas no sirven para imaginar la manifestación física de un colapso real.

Todavía incierto: si habría colapso y cuándo

Es esencial diferenciar variabilidad, debilitamiento y colapso. No son sinónimos. La NOAA reconoce indicios de desaceleración, pero afirma que la continuidad de esa tendencia y una posible detención completa siguen siendo inciertas.

PLOS Climate resume un debate científico amplio: se espera que la AMOC se debilite durante el siglo XXI, mientras persiste una gran incertidumbre sobre la posibilidad y la fecha de un colapso. El artículo menciona estimaciones que van desde mediados de este siglo hasta 2300, o la posibilidad de que no suceda. Una amplitud semejante no permite escoger una fecha concreta y presentarla como predicción.

La forma más responsable de volver a ver la película consiste en mantener dos ideas a la vez. La primera: Nueva York no se congelará en pocos días por una supertormenta provocada por la AMOC. La segunda: una circulación atlántica debilitada o colapsada seguiría siendo un riesgo climático grave, duradero e internacional. La ficción falla precisamente al convertir un peligro crónico en un único desastre espectacular.

No se ha aportado una fuente territorial que confirme su disponibilidad en España. Quien quiera verla debe comprobar directamente el catálogo oficial de su servicio, que puede variar según la cuenta y la región.

Conoce Becoartes

Visita [Becoartes](https://becoartes.com/) en Rua Gonçalo Afonso, 99, Vila Madalena, São Paulo.

Becoartes - Beco do Batman
Rua Gonçalo Afonso 99, Vila Madalena, São Paulo

Abrir en Google Maps

ReservasInstagram

Fuentes y créditos