Cine en proceso

Venecia más allá de la alfombra roja: donde el cine toma forma

La edición de 2026 mostró cómo el festival conecta películas en posproducción, restauraciones y experiencias inmersivas con nuevos públicos y socios.

La 83.ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia terminó el 12 de septiembre, pero una parte importante de su impacto solo podrá apreciarse más adelante. Además de los estrenos y premios, el evento ayuda a que obras inacabadas encuentren recursos, devuelve películas restauradas a la circulación y trata la realidad extendida como un territorio cinematográfico. Para el público, estos tres frentes ofrecen un mapa de lo que podría aparecer en el futuro en festivales, salas, cinematecas y espacios inmersivos.

Celebrado en el Lido de Venecia del 2 al 12 de septiembre, el festival incluyó Venezia 83, Orizzonti, Venice Classics y Venice Immersive, entre otras secciones. La propia organización define su objetivo como promover el cine internacional simultáneamente como arte, entretenimiento e industria. Esa combinación permite entender por qué el trabajo de Venecia supera lo que se ve en la alfombra roja, según la presentación oficial de la 83.ª edición.

Gran Canal de Venecia con el puente de Rialto, barcos y edificios en las orillas
El Gran Canal y el puente de Rialto sitúan el paisaje veneciano, sin representar una actividad actual del festival.

Una película puede llegar a Venecia antes de estar terminada

Final Cut in Venice es un taller para largometrajes de ficción y documentales de autor en posproducción, realizados por cineastas de África y de Irak, Jordania, Líbano, Palestina, Siria y Yemen. En 2026 fueron elegidos seis proyectos entre 83 candidaturas. Sus equipos presentaron copias de trabajo y participaron en 40 reuniones individuales con posibles financiadores.

No se trata únicamente de conceder dinero. Los apoyos cubren etapas que pueden determinar si una obra conseguirá exhibirse y distribuirse: corrección de color, mezcla de sonido, efectos visuales, composición musical, subtitulado, audiodescripción, creación de DCP y gestión de archivos digitales. Según el reglamento de Final Cut in Venice, las proyecciones están reservadas a profesionales acreditados, como productores, compradores, distribuidores y programadores de festivales.

Campanario de San Marcos y Palacio Ducal vistos desde el agua en Venecia
Campanario de San Marcos y Palacio Ducal en una vista urbana de Venecia.

Los premios revelan necesidades concretas

El principal reconocimiento de 2026 fue para *Madi Makambu*, de Machérie Ekwa Bahango, coproducción de República Democrática del Congo, Francia y Bélgica. El proyecto recibió el premio de 10.000 euros de la Biennale a la mejor película en posproducción, además de apoyos relacionados con música, distribución, almacenamiento digital y financiación.

Otras obras se repartieron servicios y recursos específicos. *Occupational Hazards (Al Ihtilal Wa Al Hal)* recibió, entre otros, apoyo para mezcla, DCP subtitulado, contenidos accesibles y efectos visuales. *Plague (Balaa)* obtuvo ayuda para corrección de color y producción de DCP; *A Quarter to Thursday* recibió servicios de finalización y subtítulos, además del apoyo del El Gouna Film Festival. La distribución completa figura en el anuncio oficial de los premios.

Para quien sigue el cine, lo más útil es observar la especialidad de cada aporte. Un proyecto premiado no es necesariamente una película terminada ni tiene un estreno comercial confirmado. Pasa a contar con herramientas para superar obstáculos técnicos, financieros y de circulación.

Góndola en silueta sobre el agua de Venecia bajo un cielo anaranjado
Siluetas de una góndola y edificios venecianos bajo la luz anaranjada del amanecer.

Un mercado que trabaja lejos de las cámaras

Final Cut forma parte del Venice Production Bridge, el brazo profesional del festival. Su 15.ª edición, celebrada del 3 al 9 de septiembre, registró 3.000 acreditados. El Gap-Financing Market seleccionó 51 proyectos de ficción, documental y medios inmersivos; junto con iniciativas del Biennale College, participaron en 1.402 reuniones individuales durante tres días.

Las cifras publicadas por el Production Bridge también incluyen 527 reuniones sobre derechos de adaptación de libros, 171 encuentros con plataformas de streaming y 152 en el nuevo mercado de localizaciones. Estos números no garantizan que se hayan firmado contratos. Sí muestran la infraestructura de conversaciones que existe detrás de la posible trayectoria futura de una obra.

Restaurar también crea circulación

Venice Classics trabaja con otra escala temporal. En vez de proyectos aún incompletos, reúne restauraciones que permiten revisar la historia del cine mediante nuevos trabajos de preservación. La selección de 2026 atravesó países y décadas, desde *To Be or Not to Be* (1942), de Ernst Lubitsch, hasta *English, August* (1994), de Dev Benegal.

Entre los títulos estuvieron *La ilusión viaja en tranvía* (1954), de Luis Buñuel, restaurada por el Museo Nazionale del Cinema di Torino en colaboración con Fundación Televisa y Cineteca Nacional México; *Udju azul di Yonta* (1992), de Flora Gomes, restaurada por la Cinemateca Portuguesa; y *The Story of Woo Viet* (1981), de Ann Hui, restaurada por M Plus Museum Limited. La lista de Venice Classics identifica las instituciones responsables de cada restauración, un dato esencial para seguir su circulación posterior sin suponer destinos todavía no anunciados.

El cine inmersivo ya tiene sección propia

Venice Immersive no aparece como un apéndice tecnológico, sino como una sección oficial con jurado propio. La competición de 2026 reunió obras de distintas duraciones y procedencias, entre ellas *Artou*, de Abderrahmane Sissako; *Finding Frida*, de Hilde K. Kjøs; *Outrenoir*, de Gordon; y *Solwata*, de Felix Gaedtke y Gayatri Parameswaran.

El programa de Venice Immersive incluyó también experiencias fuera de competición, mundos virtuales, proyectos del Biennale College Cinema Immersive y el evento especial *La laguna parla*. La variedad resulta más reveladora que una definición única de XR: el festival reúne obras con reparto, entornos digitales y tiempos de permanencia muy diferentes dentro de un mismo campo de investigación.

Cómo seguir lo que ocurre después

Para seguir los próximos pasos conviene guardar tres tipos de información: los títulos apoyados por Final Cut, las instituciones acreditadas en las restauraciones y los creadores seleccionados por Venice Immersive. Después, hay que buscar anuncios oficiales de cada proyecto o institución. Una selección, un premio o una restauración no prueban un estreno comercial, una nueva proyección ni disponibilidad pública.

La programación y las condiciones de acceso pueden cambiar; consulta siempre la página oficial de la Biennale antes de planificar una visita. La organización informa como dirección institucional Ca’ Giustinian, San Marco 1364/A, 30124 Venecia. Para los materiales de Final Cut, la referencia indicada es Palazzo del Cinema, Lungomare Marconi, 30126 Lido di Venezia.

Continúa la conversación sobre cine y arte

Después de conocer los caminos que recorre una obra hasta encontrar a su público, visita Becoartes en Rua Gonçalo Afonso, 99, Vila Madalena.

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