Arquitectura y vida pública

CCSP: de biblioteca proyectada a plaza cultural

Cómo cambió el programa entre 1978 y 1982 mientras la implantación horizontal, las rampas y la circulación abierta sostuvieron un nuevo espacio público

El Centro Cultural São Paulo funciona a la vez como biblioteca, paso urbano y lugar de convivencia porque su programa cambió durante la construcción, pero la arquitectura conservó una idea decisiva: distribuir personas y actividades sin encerrarlas en sectores aislados. Para comprender esa transformación conviene observar cuatro elementos en conjunto: el origen bibliotecario, el eje interno de circulación, las rampas y las bibliotecas que permanecieron en el edificio.

Rampas y pasarelas atraviesan el interior de varios niveles del CCSP
La circulación abierta conecta niveles y permite ver distintas actividades en un mismo espacio.

Antes del centro cultural, una nueva biblioteca

El terreno había sido considerado para ampliar la Biblioteca Municipal, hoy Biblioteca Mário de Andrade. La propuesta volvió a avanzar en 1975, cuando Noemi do Val Penteado, entonces directora del Departamento de Bibliotecas Públicas, negoció el área con Sábato Magaldi y el alcalde Olavo Setúbal. En 1976, el concurso fue ganado por Plae Arquitetura e Urbanismo, dirigida por Eurico Prado Lopes y Luiz Benedito Castro Telles, según la historia publicada por el Ayuntamiento.

Ese origen ayuda a explicar la escala de las áreas de lectura y la importancia de la circulación: el edificio debía organizar libros, servicios y numerosos usuarios. La biblioteca no fue simplemente borrada cuando el plan creció. Aportó una estructura espacial capaz de recibir un programa más diverso.

Paso de hormigón entre árboles frondosos y la pared acristalada del CCSP
El jardín y el vidrio hacen visible la transición entre exterior e interior.

El cambio ocurrió durante las obras

Entre 1978 y 1982, durante la gestión del secretario municipal de Cultura Mario Chamie, el destino del edificio pasó de biblioteca a centro cultural. Se incorporaron la infraestructura del Departamento de Información y Documentación Artísticas, una colección de arte, discoteca, centro de investigación, archivo multimedia e imprenta. Ricardo Ohtake fue el primer director, entre 1979 y 1981.

El cambio ocurrió al final de la dictadura militar, en un ambiente de disputa política y revisión de las instituciones culturales. El análisis de Weber Schimiti para Vitruvius recuerda que 1982 reunió acontecimientos tan diferentes como la selección de Zico, Sócrates y Falcão en el Mundial, el estreno de *Blade Runner* y la circulación de nombres como Blitz, Arrigo Barnabé e Itamar Assumpção. Este amplio contexto cultural permite leer mejor el CCSP: no era solo un contenedor mayor, sino un intento de reunir lenguajes y públicos que ya no cabían en el modelo de una institución de función única.

Lectores en mesas frente a estanterías bajo la cubierta curva de la Biblioteca Sérgio Milliet
La Biblioteca Sérgio Milliet muestra la permanencia de la lectura dentro del programa cultural.

El terreno convirtió la circulación en proyecto

La parcela estrecha y alargada, remanente de las obras del metro, mide aproximadamente 400 por 70 metros y presenta un gran desnivel. En lugar de levantar un volumen vertical autónomo, los arquitectos encajaron el conjunto en la pendiente. Desde el lado alto solo aparece una planta, aunque debajo existen otros tres niveles.

Un eje principal acompaña el valle y recibe circulaciones transversales. En la experiencia del visitante puede leerse como una calle interior: no solo conduce a un destino, sino que ofrece vistas cruzadas y decisiones sucesivas. Las rampas cosen los niveles sin ocultar el movimiento. La orientación más útil es recorrer ese eje antes de elegir una sala; así, la organización general aparece en las relaciones entre vacíos, pasarelas y pisos, no en una fachada monumental.

Rampas diagonales, pilares y plantas superpuestas en el interior del CCSP
La superposición de recorridos convierte la circulación en una parte central de la experiencia espacial.

Lo que sobrevivió al cambio de programa

La horizontalidad siguió definiendo la forma exterior. Losas, vigas, taludes y cubiertas acompañan el terreno, mientras las estructuras en voladizo crean transiciones cubiertas entre el exterior y el interior. El jardín interno interrumpe esa continuidad y preserva árboles que ya existían en el área. Para Schimiti, este intento de borrar límites diferencia al CCSP de procedimientos más habituales del brutalismo paulista, aunque el edificio mantiene el hormigón visto, el diseño estructural expresivo y los interiores integrados.

Precisamente esa arquitectura poco compartimentada permitió cambiar el programa sin perder coherencia. La biblioteca pudo convertirse en parte de una red de usos; las circulaciones, a su vez, dejaron de ser espacios residuales y adquirieron valor colectivo.

La biblioteca no desapareció

Un reportaje municipal de 2007 registraba cuatro bibliotecas en el CCSP —Sérgio Milliet, Artes Alfredo Volpi, Braille y Gibiteca Henfil— formadas inicialmente con obras procedentes de la Biblioteca Mário de Andrade. El mismo texto describía teatro, cine y video, danza, música, debates, exposiciones y fondos documentales, demostrando cómo la función original permaneció dentro de una institución multifacética. Estos datos retratan aquel momento histórico, no confirman la configuración actual; los servicios y condiciones de visita deben consultarse en el sitio oficial del CCSP.

En la sala de lectura, la cubierta estructural y las mesas distribuidas en un espacio abierto todavía permiten reconocer la matriz del proyecto. En las rampas, esa lógica se amplía: estudiar, atravesar, observar y encontrarse con otras personas se convierten en acciones vecinas.

Cómo hacer una lectura arquitectónica del CCSP

Comienza por el contraste entre la Rua Vergueiro y los niveles inferiores; después recorre el eje longitudinal y observa cómo cada rampa revela más de una planta. Compara la transparencia del muro acristalado junto al jardín con la densidad del hormigón y fíjate, en la biblioteca, en cómo mobiliario, estructura e iluminación forman un espacio continuo. Esta secuencia muestra mejor la transformación que la búsqueda de una frontera entre “biblioteca” y “centro cultural”: el interés está en la superposición.

La dirección registrada por las fuentes es Rua Vergueiro, 1.000. Una publicación municipal sitúa el edificio entre Rua Vergueiro y Avenida 23 de Maio, junto a las estaciones de metro Vergueiro y Paraíso; antes de salir, confirma accesos y funcionamiento en el enlace oficial.

Después de esta lectura, quien desee prolongar el recorrido cultural por la ciudad puede conocer Becoartes, en Rua Gonçalo Afonso, 99, Vila Madalena. La dirección figura en el sitio de Becoartes; consulta allí la información actual antes de visitarlo.

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Becoartes está en Rua Gonçalo Afonso, 99, Vila Madalena. Consulta el sitio oficial antes de visitar.

Becoartes - Beco do Batman
Rua Gonçalo Afonso 99, Vila Madalena, São Paulo

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